
Mary Ellen Wilson, nació en 1864 en Nueva York, fruto del matrimonio formado por Frances Connor Wilson y Thomas Wilson. Thomas fue reclutado en el ejército y fallecería en la Guerra Civil americana, dejando sola a Frances con una bebé.
La situación personal de Frances dificultaba que pudiese trabajar y cuidar de la pequeña Mary Ellen y decidió dejarla a cargo de una mujer, Martha Score, a cambio de una contraprestación económica que le iría mandando. La situación económica de Frances no le permitió seguir mandando el dinero para el cuidado de la niña y la Sra. Score acabó llevando a la pequeña, que por aquel entonces tenía 18 meses, al Departamento de Organizaciones Benéficas de Nueva York.
La entidad dio en adopción a la niña al matrimonio formado por Thomas y Mary McCormack, un matrimonio que había perdido a tres hijos y que consiguieron la tutela de la pequeña mintiendo y afirmando que era hija ilegítima de Thomas. Éste fallecería al poco tiempo y Mary se casaría con Francis Connolly.
El matrimonio Connoly se mudó a un apartamento en el barrio neoyorquino de Hell’s Kitchen donde convertirían a Mary Ellen en una criada, haciéndole hacer trabajos pesados, no permitiéndole salir del apartamento y toda una serie de maltratos que la misma niña relato durante el juicio:
Mi padre y mi madre están muertos. No sé cuántos años tengo. No tengo ningún recuerdo de una época en la que no viviera con los Connolly. Mamá ha tenido la costumbre de azotarme y pegarme casi todos los días. Solía azotarme con un látigo retorcido, un cuero sin curtir. El látigo siempre dejaba una marca negra y azul en mi cuerpo. Ahora tengo las marcas negras y azules en mi cabeza que me hizo mamá y también un corte en el lado izquierdo de la frente que me hizo con un par de tijeras. Me golpeó con las tijeras y me cortó. No tengo ningún recuerdo de haber sido besado por nadie, nunca me ha besado mamá. Nunca me han puesto en el regazo de mi mamá y me han acariciado. Nunca me atrevía a hablar con nadie, porque si lo hacía, me azotaban. No sé por qué me azotaron; mamá nunca me dijo nada cuando me azotaba. No quiero volver a vivir con mamá, porque me pega mucho. No recuerdo haber estado en la calle en mi vida”.(Watkins,1990)

Pero que Mary Ellen llegará a poder declarar ante el juez no fue tarea fácil. Ettan Angel Weller, era una misionera metodista que atendía a las personas pobres del barrio donde vivía Mary Ellen. En diciembre de 1873, un vecino que conocía su labor le habló de los Connoly y del trato que le daban a su hija pequeña. Ettan atendía en el mismo edificio a una mujer enferma y sola, Mary Smitt, y aprovechó la excusa de acudir al domicilio de los Connoly para pedir información y ayuda para su vecina. Frances Connoly aunque no dejó pasar en el domicilio a Etta, está pudo ver las condiciones en las que se encontraba Mary Ellen.
“Vi a una niña pálida y delgada, descalza, con un vestido delgado y escaso, tan andrajoso que pude ver que solo vestía una prenda más. Era diciembre y el clima era terriblemente frío. […] otro lado de la mesa yacía un látigo brutal de hebras de cuero retorcidas y los brazos y piernas del niño mostraban muchas marcas de su uso“.Shelman 1998
Ettan tardó casi un año en poder llevar el caso de Mary Ellen a juicio y conseguir que fuera protegida. Fueron varias las puertas a las que llamó para conseguir que fuera sacada de aquel domicilio, entidades benéficas, la policía y todas ellas alegaban que no podían sacar a la niña sin pruebas.
La última puerta a la que llamó fue la de Henry Bergh de la Sociedad Estadounidense para la Prevención de la Crueldad Animal. En aquel entonces existía una sociedad que protegía a los animales maltratados, pero no se disponía de un paralelo que protegiera de igual forma a los niños maltratados.
El 7 de abril de 1874, Etta le explicó el caso a Berhg y esté le dijo que le reuniera pruebas y llevarían el caso a la Corte, intentando utilizar los argumentos que se utilizaban para la protección de los animales.
Etta realizó un minucioso trabajo de investigación y recogida de pruebas, elaborando un minucioso informe que llevarían a la Corte Suprema, donde el juez Lawrence vio claros indicios de delito y se nombró él mismo como tutor de Mary Ellen. Al mismo tiempo hicieron mediático el caso con artículos en el New York Times, hecho que seguramente también ayudó a la decisión del juez Lawrence.
El 27 de abril de 1874, el juez Lawrence declaro culpable a la Mary Connolly y acabo dando la custodia de la pequeña a la hermana menor de Etta.
Mary Ellen se casó a los 24 años, tuvo dos hijas y llamó a la mayor Etta en honor a la mujer que la salvó. Moriría a los 92 años en 1956.
En aquel mismo año, Henry Bergh y el fiscal del caso Elbridge T. Gerry fundarían la New York Society for the Prevention of Crutelty to Children, con la intención de poder detectar los casos de maltrato y aplicar las leyes existentes. La Sociedad se volvió lo suficientemente poderosa como para asumir la responsabilidad de todos los niños maltratados de la Ciudad de Nueva York y, en veinte años, ya habían atendido más de 230.000 niños y niñas.
El caso de Mary Ellen sin lugar a dudas supuso un antes y un después en la protección de los niños.