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La tragedia de Tom y Eileen Lonergan: olvidados en mar abierto

En enero de 1998, Tom y Eileen Lonergan, una pareja estadounidense originaria de Luisiana, vivió una de las tragedias más estremecedoras ocurridas en la Gran Barrera de Coral. Ambos, buzos experimentados y ex voluntarios del Cuerpo de Paz, se unieron a un tour en el barco Outer Edge que partió de Port Douglas rumbo al arrecife St. Crispin. Tras una última inmersión en la tarde del 25 de enero, la embarcación regresó a la costa sin percatarse de que los Lonergan no habían subido a bordo. Un error en el recuento de pasajeros los condenó: quedaron abandonados en mar abierto, a kilómetros de tierra firme y en aguas infestadas de tiburones.

La ausencia de la pareja pasó inadvertida durante dos días, hasta que la tripulación halló sus pertenencias a bordo, incluidos pasaportes y carteras. Para entonces, Tom y Eileen ya se habían convertido en el centro de una desesperada operación de búsqueda que no logró dar con ellos. Lo único recuperado fueron algunos de sus equipos de buceo arrastrados por las corrientes: un traje de neopreno con desgarros, chalecos salvavidas, un tanque, una aleta y, sobre todo, una pizarra de buceo con un mensaje escalofriante: “A cualquiera que pueda ayudarnos: Hemos sido abandonados en Agincourt Reef por el MV Outer Edge, 25 enero 1998, 3 pm. Por favor, ayúdennos antes de que muramos. ¡Ayuda!”.

La desaparición alimentó varias teorías. Algunos investigadores sostienen que la pareja murió por deshidratación, insolación o agotamiento, incapaz de seguir a flote en alta mar. Otros sugieren un posible ataque de tiburones, aunque los restos hallados no mostraban marcas de mordida. Incluso surgieron especulaciones sobre un pacto suicida, basadas en fragmentos del diario de Tom en los que hablaba de un “deseo de morir pacíficamente”, aunque la familia siempre defendió que sus palabras fueron sacadas de contexto.

Lo cierto es que el caso derivó en un juicio contra el capitán Geoffrey Nairn, acusado de homicidio por negligencia, pero finalmente absuelto. La empresa Outer Edge fue sancionada y terminó cerrando poco después. La tragedia dejó una huella profunda en la industria turística de Queensland, Australia, obligando a instaurar protocolos de seguridad más estrictos, como la verificación independiente de pasajeros después de cada inmersión.

El destino final de Tom y Eileen Lonergan sigue siendo un misterio. Su historia inspiró la película Open Water (2003) y se recuerda como una advertencia sobre los riesgos del mar y los fatales errores humanos que pueden transformar una aventura en un naufragio sin retorno.

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