
Durante su primera visita oficial a México, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, solicitó a la administración de Claudia Sheinbaum revisar y eliminar las medidas que, a juicio de Washington, limitan el libre comercio entre ambos países.
De acuerdo con el Departamento de Estado, Rubio urgió a atender pendientes en sectores como energía, agricultura, telecomunicaciones y propiedad intelectual, al considerar que afectan el cumplimiento del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) ya había identificado desde hace cinco meses, en su Informe de Estimaciones Nacionales de Comercio 2025, una serie de obstáculos que preocupan a exportadores e inversionistas estadounidenses. Entre ellos destacan:
- Política energética que favorece a CFE y Pemex.
- Obstáculos regulatorios en agricultura, salud y servicios financieros.
- Inconsistencias en normas aduaneras y de etiquetado.
- Restricciones a productos biotecnológicos, como maíz y algodón genéticamente modificados.
- Demoras de Cofepris en registros sanitarios.
- Rechazo a permisos de importación de glifosato.
- Falta de renovación de registros de plaguicidas.
- Piratería digital y alta disponibilidad de productos falsificados.
- Desaparición del IFT como regulador autónomo en telecomunicaciones.
- Restricciones al fracking y control estatal del litio.
Según empresarios mexicanos, estas preocupaciones quedaron plasmadas en un documento de 57 puntos entregado a México por la USTR y el secretario de Comercio, Howard Lutnick, como parte del proceso hacia una eventual renegociación del T-MEC.
Avances en seguridad fronteriza
Paralelamente, ambos gobiernos anunciaron acuerdos en seguridad fronteriza, que incluyen:
- Combatir la operación de cárteles en la frontera.
- Eliminar túneles clandestinos.
- Prevenir el robo de combustible.
- Incrementar inspecciones y procesos judiciales contra tráfico de drogas y armas.
- Contrarrestar flujos financieros ilícitos.
Para ello, se conformó un Grupo de Alto Nivel dentro del Programa de Cooperación sobre Seguridad Fronteriza y Aplicación de la Ley, integrado por funcionarios de ambos países, el cual ya sostuvo su primera reunión en Washington.
La presidenta Claudia Sheinbaum subrayó que la colaboración con Estados Unidos será “sin subordinación” y con respeto a la soberanía nacional, aunque reconoció la necesidad de mantener mesas permanentes de trabajo.
Lo que sigue
Estados Unidos insiste en que México debe revisar sus políticas internas para no contradecir el T-MEC, mientras que el gobierno mexicano busca defender su autonomía en sectores estratégicos. El desenlace dependerá de las próximas mesas de negociación, donde se intentará equilibrar intereses comerciales con la política interna mexicana.