
Después de casi cinco décadas de búsqueda, Valerie Nagle finalmente obtuvo respuestas sobre el paradero de su hermana mayor, Marion Vinetta Nagle McWhorter, una joven indígena Ahtna Athabaskan desaparecida en 1974. Su identidad fue confirmada este año gracias a una coincidencia genética en una base de datos de genealogía.
Una búsqueda que duró 49 años
Marion, de 21 años, fue vista por última vez en un centro comercial en Tigard, suburbio de Portland, Oregon, mientras se dirigía hacia Seattle y posteriormente a Alaska. Llamó a una tía para pedir un aventón, pero la reunión nunca ocurrió. Desde entonces, su familia vivió en la incertidumbre.
Valerie Nagle, entonces una niña, pasó años revisando bases de datos de personas no identificadas y enviando muestras de ADN a sitios como Ancestry y FamilyTreeDNA. Su madre, también indígena, intentó buscar ayuda, pero las limitadas capacidades de las autoridades y la falta de recursos para casos de personas indígenas desaparecidas dificultaron los esfuerzos.
“Nunca me olvidé de ella”, declaró Valerie a The Associated Press.
Un hallazgo inesperado en Oregon
En junio de este año, las autoridades de Oregon contactaron a Valerie de manera inesperada, solicitando su ADN para compararlo con un caso sin resolver conocido como “Swamp Mountain Jane Doe”, cuyos restos fueron hallados en 1976 cerca de un arroyo en las Cascadas Centrales de Oregon.
La coincidencia genética confirmó que los restos eran de Marion.
“Me sorprendió mucho que llamaran. Me alegré mucho de que me encontraran a través del ADN”, dijo Valerie, de 62 años y residente en Seattle.
La pista clave y el papel del ADN
En 2023, Valerie envió su ADN a Ancestry, pero fue la subida del perfil genético de un primo segundo a FamilyTreeDNA lo que permitió a los genealogistas reconstruir el árbol familiar y localizar a Valerie como familiar directo.
Gracias a estas coincidencias, el caso logró resolverse en abril. La antropóloga forense estatal Hailey Collord-Stalder explicó:
“Este caso estuvo frío durante 49 años. Eso significa que los familiares vivieron y murieron sin saber qué pasó con su ser querido desaparecido.”
Agregó además que no hay indicios de que Marion desapareciera voluntariamente.
Un detalle oculto por décadas
Casi 20 años después de la desaparición, una tía reveló que un hombre en una camioneta blanca se había ofrecido a llevar a Marion. Valerie lamenta que esa información no se compartiera antes, ya que podría haber cambiado el curso de la búsqueda.
“Pasaba mucho tiempo navegando por esas páginas, tratando de encontrar algo”, recuerda Valerie.
Investigación sigue abierta
Aunque la identidad de Marion fue confirmada, la Oficina del Sheriff del Condado de Linn continúa investigando las circunstancias de su muerte.
El caso resalta tanto la importancia de la tecnología genética en casos sin resolver, como la histórica negligencia hacia las personas indígenas desaparecidas, en especial mujeres jóvenes como Marion.