
A 39 años del devastador sismo del 19 de septiembre de 1985, la historia de Rebeca Orozco sigue conmoviendo a México. Ese día, ella y su esposo Óscar quedaron atrapados en el sótano del Edificio Nuevo León, en la Unidad Habitacional Tlatelolco, tras el colapso de la estructura.
El derrumbe los sepultó entre lozas y escombros. En el impacto, Óscar perdió un brazo, mientras que Rebeca permaneció inmóvil, abrazada a él, escuchando cómo el edificio se venía abajo.
Durante cinco días soportaron la oscuridad, el silencio y la muerte a su alrededor. La esperanza llegó cuando un perro rescatista y una cámara de búsqueda lograron ubicarlos, mostrando al mundo que seguían con vida en medio del desastre.
El quinto día fueron rescatados, y Rebeca, entre aplausos, vio nuevamente el cielo azul. Hoy, a sus 69 años, continúa viviendo con las secuelas físicas y emocionales de esa tragedia que marcó su vida para siempre.
La historia de Rebeca es un recordatorio del dolor, la resiliencia y la memoria colectiva de un país que cada 19 de septiembre honra a sus víctimas y reconoce la valentía de sus sobrevivientes.