
Mauricio Fernández Garza, alcalde con licencia de San Pedro Garza García, falleció la noche del lunes 22 de septiembre a los 75 años de edad en su domicilio, tras una batalla contra el cáncer de pulmón.
El político panista, considerado una de las figuras más controvertidas de México y quien gobernaba el municipio señalado como el más rico de América Latina, había decidido suspender sus tratamientos médicos.
“Ya paré todos mis tratamientos, decidí dejarme a la buena de Dios. Ya no me voy a tratar, ha sido pesadísimo tanto la quimio como la inmuno, y la realidad es nomás estar pateando el bote”, declaró en su última conferencia de prensa, el pasado 15 de septiembre, donde apareció en silla de ruedas y con oxígeno.
Días antes, Fernández solicitó licencia entre el 16 y el 30 de septiembre y anunció que tras rendir su primer informe dejaría el cargo para atender su salud.
Hijo de Alberto Mario Fernández Ruiloba, empresario y fundador del PAN, y de Margarita Garza Sada, empresaria y promotora cultural, Mauricio Fernández creció en un entorno privilegiado que lo llevó a incursionar en la política, donde se convirtió en un personaje polémico y de gran influencia.
Fernández Garza pasó sus últimos días en casa, acompañado de su familia, lejos de los reflectores que marcaron gran parte de su vida pública.