
El término “efecto Netflix” se ha popularizado para describir el fenómeno en el que una canción, serie o personaje revive —o incluso surge a la fama— gracias a la exposición que brinda la plataforma de streaming.
Uno de los ejemplos más recordados es la serie Stranger Things, ambientada en los años 80, que no solo cautivó a millones de espectadores en todo el mundo, sino que también rescató del pasado musical éxitos de aquella época. La canción “Running Up That Hill” de Kate Bush, lanzada en 1985, se convirtió en un himno viral décadas después, escalando nuevamente a los primeros lugares de las listas globales.
Pero no es el único caso. Netflix también ha impulsado producciones que inicialmente no contaban con gran notoriedad y que tras llegar a su catálogo se transformaron en fenómenos mundiales, como La Casa de Papel, originaria de la televisión española, o Cobra Kai, la secuela de la saga de Karate Kid que adquirió un nuevo aire entre públicos jóvenes.
Este fenómeno revela el poder de las plataformas digitales para influir en la cultura popular. Hoy, el poder de la influencia es uno de los activos más diferenciadores, capaz de redefinir la industria del entretenimiento y volver a conectar a las nuevas generaciones con contenidos del pasado.
