
El jefe negociador del gobierno de Venezuela, Jorge Rodríguez, denunció este lunes un supuesto plan de “sectores extremistas de la derecha local” para colocar explosivos letales en la embajada de Estados Unidos en Caracas, como parte de lo que calificó como una “operación de falsa bandera”.
En un comunicado difundido a través de su canal de Telegram, Rodríguez —quien también funge como presidente del Parlamento venezolano— señaló que se advirtió a Estados Unidos sobre la presunta amenaza y que también se informó a una embajada europea, sin especificar cuál, para que comunique la gravedad del caso a personal diplomático estadounidense.
“Al mismo tiempo, hemos reforzado las medidas de seguridad en dicha sede diplomática que nuestro gobierno respeta y protege”, indicó Rodríguez, quien calificó el presunto plan como una “grave amenaza”.
Contexto de tensión entre Caracas y Washington
La denuncia ocurre en un contexto de mayor tensión entre Venezuela y Estados Unidos, tras el despliegue militar estadounidense en el mar Caribe, cerca del territorio venezolano, bajo el argumento de combatir el narcotráfico.
El gobierno de Nicolás Maduro ha rechazado esa operación, al afirmar que se trata de una “amenaza” para propiciar un “cambio de régimen” en el país.
Este domingo, el presidente republicano Donald Trump confirmó que las Fuerzas Armadas de Estados Unidos ejecutaron un nuevo ataque contra una embarcación en el Caribe y sugirió que Washington podría trasladar sus operaciones antinarcóticos a tierra firme.
Maduro busca apoyo internacional y refuerza defensa
Recientemente, Maduro envió una carta al papa León XIV solicitando su “apoyo especial para consolidar la paz” en Venezuela, según informó el canciller Yván Gil.
Además, el sábado pasado se llevaron a cabo ejercicios de organización militar en todo el país, con el objetivo de afinar los mecanismos de defensa territorial, de acuerdo con declaraciones del propio mandatario.
Actualmente, Estados Unidos mantiene en el Caribe al menos ocho buques de guerra, un submarino de ataque rápido y más de 4,500 soldados, como parte de su estrategia regional de seguridad.