
Cientos de habitantes de Ajalpan salieron a las calles para exigir justicia por Stephany Carmona Rojas, una joven de 19 años que murió dentro del Batallón 51 de la Guardia Nacional en Acapulco, Guerrero, en circunstancias aún no esclarecidas.
La manifestación reunió a mujeres, hombres, niños y adultos mayores, quienes portaron pancartas, flores y veladoras en memoria de la joven. Al frente marchaba su madre, María Fernanda Rojas Romero, quien entre lágrimas reclamó la falta de respuestas:
“Porque mi hija no se dejó callar y me la callaron. Tenía 19 años y apenas una vida por delante. Se las entregué en perfectas condiciones y me la devolvieron muerta”, expresó, según declaraciones recogidas por Milenio.
La caminata recorrió las principales calles del municipio, con globos morados y flores blancas como símbolos de luto. Frente al Palacio Municipal, los manifestantes colocaron una ofrenda con veladoras, flores y fotografías de Stephany, mientras colectivos feministas exigían rendición de cuentas por parte de la Guardia Nacional.
Inconsistencias en el reporte oficial
El parte oficial de la Guardia Nacional sostiene que la muerte de Stephany fue resultado de un “accidente con arma de fuego”, pero la familia denuncia inconsistencias y ocultamiento de información.
“Me llamaron para decirme que estaba lesionada. Luego me dijeron que estaba grave, pero ya había muerto. ¿Por qué me engañaron? ¿Qué estaban ocultando?”, cuestionó su madre.
La familia asegura que el cuerpo fue entregado en condiciones irregulares y que las autoridades militares no han dado explicaciones claras.
“Me la devolvieron en una bolsa, como si fuera un objeto que querían desaparecer. No voy a descansar hasta que paguen los responsables”, afirmó María Fernanda.
Hasta el momento, la Guardia Nacional no ha emitido un comunicado oficial sobre el caso.
Denuncias de acoso y hostigamiento
Stephany ingresó a la Guardia Nacional en abril de este año con el sueño de servir al país. Sin embargo, amigos y familiares aseguran que sufrió acoso y hostigamiento dentro del cuartel, lo cual habría comentado con personas cercanas.
“Ella estaba contenta cuando entró, pero se topó con una realidad muy diferente”, dijo una amiga.
“Sufría acoso, siempre me lo decía. Yo le pedía que se saliera, pero no quiso. Decía que era su sueño, pero no se vale que se lo arrebataran así”, añadió otro allegado.
La familia ha solicitado la intervención de la Fiscalía General de la República (FGR) ante posibles irregularidades en la investigación interna y señaló directamente al coronel Héctor Zamudio, jefe del Batallón 51, por presunta negligencia.
“Yo se la entregué a él. Él tenía que cuidarla. Tenía que regresármela viva”, afirmó la madre.
Ola de indignación y apoyo social
El caso ha generado una ola de indignación en Puebla y en otras entidades. En redes sociales, el hashtag #JusticiaParaFany se ha viralizado, acompañado de fotografías, mensajes y exigencias de justicia por parte de colectivos feministas y ciudadanos.
Stephany es recordada como una joven disciplinada, entusiasta y comprometida con sus sueños. Su madre enfatizó que su lucha no busca venganza, sino justicia:
“Tenía solo 19 años. Quería vivir. No quiero venganza, quiero justicia. Mi hija no puede ser una cifra más.”