
El centenario del nacimiento de Celia Cruz fue recordado en todo el mundo, excepto oficialmente en su natal Cuba, donde hubo silencio gubernamental y la cancelación de una obra teatral. En contraste, en Estados Unidos, el exilio cubano celebró a la “Reina de la Salsa” como un símbolo de libertad y resistencia al comunismo.
Misa y cancelación en Cuba
En La Habana, una misa en honor a Celia Cruz se celebró en la iglesia Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, donde el sacerdote Ariel Suárez destacó su legado:
“Fue una embajadora de la música cubana… de nuestro sabor, de nuestra alegría, de ‘eso’ contagioso. ¡Azúcar!”.
A la ceremonia asistieron artistas cubanos como Haila María Monpie, Alaín Pérez y Yomil, además del encargado de negocios de EE.UU. en Cuba, Mike Hammer, quien afirmó que Celia “quería libertad para todo el pueblo cubano”.
Pese al ambiente solemne, el grupo teatral El Público sufrió la cancelación de una obra en homenaje a la cantante en la Fábrica de Arte Cubano (FAC), sin explicación oficial. La institución publicó después una foto simbólica de un sillón vacío con el mensaje:
“Una obra de arte que no fue, una butaca, silencio y el arte de la resistencia. Celia vive”.
Una “diosa” en el exilio
Mientras tanto, en Miami, cientos de exiliados se reunieron en la Ermita de la Caridad para celebrar a Celia Cruz como una figura patriótica y símbolo de la cubanía. Su primo, Rolando Cruz, la definió como “una diosa”, mientras que su sobrino Francisco Hernández aseguró que la artista “triunfó ante el comunismo que la negaba”.
El legado y los desafíos
Celia Cruz, autora de éxitos como “La negra tiene tumbao” y “Quimbara”, vendió más de 30 millones de discos antes de fallecer en 2003. Su albacea, Omer Pardillo-Cid, advirtió que el reto actual es proteger el uso de su nombre y su marca:
“No es economía, es respeto al nombre”.
El representante anunció además el inicio del espectáculo “Celia Sinfónica” el próximo 22 de noviembre en Miami, con presentaciones posteriores en España, México y Perú, además de la continuación del musical “Celia”.
A cien años de su nacimiento, la voz de Celia Cruz sigue uniendo y dividiendo a Cuba: símbolo de alegría para el mundo, y de libertad para quienes nunca olvidaron su grito inmortal: “¡Azúcar!”.