
Según la Fiscalía, Ugalde habría drogado a las víctimas con un potente medicamento de sumisión química antes de asesinarlas. Posteriormente, salió a pasear a su perro y se deshizo del arma homicida en un canal cercano, dejando incluso una pistola a fogueo en la escena para simular un suicidio.
El motivo del crimen estaría relacionado con una herencia familiar de más de mil millones de pesos, vinculada a terrenos y propiedades compartidas con los padres de Eduardo.
Las pruebas en su contra incluyen material genético de la víctima hallado en una máscara de gorila, imágenes de cámaras de seguridad y contradicciones en su relato. Además, su esposa, Trinidad Cruz-Coque, hermana de la víctima, está imputada y bajo investigación.
Actualmente, Jorge Ugalde permanece en prisión preventiva por triple homicidio calificado en contexto de violencia intrafamiliar, mientras Chile sigue consternado por esta historia de traición, codicia y horror familiar.