
El paraíso turístico de Tulum enfrenta uno de sus momentos más difíciles en los últimos años. Comerciantes locales, restauranteros y prestadores de servicios han alertado sobre una fuerte caída en las ventas y la afluencia turística, lo que ha generado un escenario que califican como “nada alentador” para la economía del municipio.
Durante los últimos meses, las calles del centro y la zona hotelera lucen menos transitadas. Muchos negocios reportan ingresos reducidos hasta en un 50 % respecto al mismo periodo del año anterior, mientras que algunos hoteles operan con ocupaciones menores al 40 %, cifras preocupantes en vísperas de la temporada alta.
Los empresarios locales aseguran que el modelo turístico de lujo que domina actualmente Tulum ha desplazado al visitante nacional, provocando que el destino pierda su equilibrio entre exclusividad y accesibilidad. “Nos quedamos sin el turista mexicano, que era constante y dejaba ingresos a todo tipo de negocios”, expresaron representantes del sector comercial.
Entre los principales factores que han contribuido a esta crisis destacan los altos costos de hospedaje, transporte y alimentación, además de los problemas de infraestructura, como calles en mal estado, cortes en el suministro de agua, fallas eléctricas y deficiencias en la recolección de basura. Estas condiciones, aseguran los comerciantes, deterioran la experiencia de los visitantes y provocan que muchos opten por otros destinos del Caribe mexicano, como Playa del Carmen o Bacalar.
“El escenario actual de Tulum no es alentador. Necesitamos un respiro económico y medidas concretas para recuperar al turismo y sostener nuestros empleos,” señaló un integrante de la Cámara Nacional de Comercio local.
Asimismo, los locatarios han pedido la intervención del gobierno estatal y municipal para implementar incentivos fiscales, campañas de promoción y programas de apoyo económico temporal. Entre las propuestas destaca la reactivación del turismo nacional, con descuentos, ferias y eventos culturales que vuelvan a atraer al público mexicano.
Otro reclamo frecuente es el de recuperar el acceso libre a las playas, pues las restricciones y zonas privatizadas han generado molestia entre los visitantes. “Tulum siempre fue un destino abierto y natural; ahora muchos turistas sienten que todo está restringido o cobrado,” lamentó una comerciante del centro.
De igual manera, los empresarios locales insisten en que se mejoren los servicios públicos y la seguridad, ya que la percepción de desorden, los precios elevados y las deficiencias urbanas están afectando la imagen del destino.
Tulum, uno de los principales motores turísticos del Caribe mexicano, se encuentra en una etapa crítica que pone a prueba su modelo de desarrollo. Los comerciantes aseguran que, de no recibir apoyo pronto, muchos negocios podrían cerrar definitivamente, con el consecuente impacto en el empleo y la economía local.
“Pedimos al gobierno que nos escuche. Tulum necesita atención, inversión y un equilibrio entre lo sustentable y lo rentable. No podemos seguir dependiendo solo del turismo de lujo, porque eso no es sostenible para la gente que vive aquí,” concluyó un restaurantero afectado.