
Después de 43 días de parálisis administrativa, el gobierno de Estados Unidos reabrió oficialmente tras la aprobación en el Congreso de un presupuesto provisional que estará vigente hasta el 30 de enero, plazo en el que el Legislativo deberá aprobar un nuevo paquete para evitar otra suspensión parcial.
El proyecto, firmado la noche del miércoles por el presidente Donald Trump, garantiza la financiación temporal de las agencias federales y crea mecanismos para evitar futuros bloqueos similares.
Entre los puntos destacados, el paquete presupuestario asegura recursos para todo el ejercicio fiscal al Departamento de Agricultura, responsable del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP), que brinda apoyo alimentario a millones de familias. De esta forma, se busca evitar que vuelvan a repetirse las interrupciones en la ayuda que afectaron a cerca del 10% de la población estadounidense.
Con la firma del acuerdo, unos 670 mil empleados federales podrán regresar a sus labores tras más de seis semanas sin cobrar, mientras que otros 730 mil trabajadores esenciales recibirán los pagos atrasados por los servicios prestados durante el cierre.
El fin del paro también aliviará la crisis en el transporte aéreo, donde la escasez de controladores obligó a reducir operaciones a solo el 10% del volumen normal en los principales aeropuertos del país, provocando miles de retrasos y cancelaciones.
La medida, aprobada gracias al apoyo de ocho senadores demócratas que rompieron la disciplina de voto, anula los despidos de más de seis mil funcionarios autorizados por la administración Trump durante el cierre y prohíbe nuevas reducciones de personal federal hasta enero.
Durante la ceremonia de firma en el Despacho Oval, Trump agradeció el respaldo bipartidista y aseguró que no permitirá que las negociaciones presupuestarias se utilicen nuevamente como herramienta de “extorsión”.
Estados Unidos no aprueba un presupuesto anual completo desde 1997, recurriendo regularmente a resoluciones provisionales para mantener al gobierno en funcionamiento.
El cierre, el más largo en la historia del país, se originó por el enfrentamiento entre demócratas y republicanos: los primeros exigían mantener los subsidios al programa Obamacare, mientras que los conservadores pedían reabrir primero la administración antes de debatir sobre el tema.
Con la reapertura, los republicanos se comprometieron a permitir una votación sobre la extensión de los subsidios del Obamacare, en un intento por destrabar definitivamente la crisis presupuestaria.