
La U.S. Coast Guard informó este 7 de diciembre que su tripulación a bordo del buque USCGC Cutter Munro logró la incautación de nueve toneladas de cocaína, en lo que calificó como la mayor interdicción en alta mar en más de 18 años.
El decomiso ocurrió como parte de la Operación Pacific Viper, una ofensiva antinarcóticos en el Pacífico Oriental destinada a frenar el tráfico marítimo de drogas hacia Estados Unidos. Tras detectar una embarcación rápida sospechosa, un helicóptero táctico de la Guardia Costera disparó contra su motor para inmovilizarla, lo que permitió el abordaje y la recuperación del cargamento.
En su mensaje oficial, la Guardia Costera destacó que la operación representa un golpe histórico contra los narcoterroristas y subrayó que su fuerza marítima continúa liderando los esfuerzos para impedir que drogas mortales lleguen a las comunidades estadounidenses.
Aunque hasta ahora no se ha informado públicamente el número de detenidos ni el destino de la embarcación intervenida, el decomiso —valuado en decenas de millones de dólares y suficiente para producir millones de dosis letales— muestra la escala y gravedad del narcotráfico marítimo en la región.
Este operativo marca un nuevo hito en la lucha internacional contra las redes de tráfico de drogas, e ilustra los retos presentes para controlar los corredores marítimos del Pacífico Oriental.