
México dio un paso histórico en favor del bienestar animal tras la aprobación de reformas a la Ley General de Vida Silvestre, con las que se establece la eliminación gradual del uso de mamíferos marinos en espectáculos y actividades de entretenimiento, incluidos los shows con delfines.
Como parte de este proceso de transición, alrededor de 350 delfines que actualmente viven en cautiverio serán retirados de los espacios de exhibición y trasladados a santuarios especializados o recintos costeros, donde podrán vivir en condiciones más cercanas a su entorno natural. La medida marca un cambio profundo en la relación del país con estas especies.
Más allá de los aspectos operativos, la reforma representa un rechazo a nivel nacional al cautiverio con fines de entretenimiento y un avance significativo hacia el reconocimiento de los animales silvestres como seres vivos con valor propio, y no como atracciones. Organizaciones de conservación y bienestar animal han calificado la decisión como una de las protecciones más sólidas para los mamíferos marinos en América Latina.
El cambio legal refleja una transformación ética que venía siendo impulsada por activistas, científicos y sectores de la sociedad civil durante años. Para sus defensores, el mensaje es claro: el progreso también se mide por la forma en que una nación protege a quienes no tienen voz.
Con estas reformas, México se suma a una tendencia global que busca armonizar la legislación con la ciencia y la ética ambiental, enviando una señal contundente sobre el futuro del entretenimiento con animales y el compromiso del país con la vida silvestre.