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China endurece su política contra los crímenes de abuso infantil con nuevas directrices judiciales

En una decisión que ha captado la atención tanto dentro como fuera del país, la Suprema Corte Popular de China ha reforzado sus medidas contra los crímenes y abusos cometidos contra niños, anunciando un endurecimiento de las sanciones que, en los casos más graves, podrán llegar hasta la pena de muerte.

La nueva directriz, dada a conocer el pasado 4 de febrero de 2026, califica los delitos sexuales contra menores como crímenes de extrema vileza, sentando las bases para aplicar la máxima pena legal sin posibilidad de reducción de condena o clemencia para quienes cometan agresiones especialmente brutales.

Autoridades judiciales asiáticas han defendido la medida como parte de una política de “tolerancia cero” frente a este tipo de delitos, con el propósito de enviar un fuerte mensaje de disuasión en un país que ha intensificado su lucha contra los delitos sexuales y otros abusos hacia menores en años recientes.

Contexto y antecedentes

Aunque esta postura judicial no es completamente nueva —ya en 2019 la Corte Suprema promulgó directrices similares aplicando la pena capital para casos extremadamente graves de abuso sexual infantil— esta actualización amplia el alcance de las sanciones en un contexto donde los delitos que involucran a menores siguen siendo un serio problema social.

Datos oficiales del propio tribunal señalan que entre 2017 y junio de 2019 se concluyeron 8 332 casos de delitos sexuales contra niños en los tribunales de todo el país, cifra que da una idea de la carga de estos crímenes y de la anterior respuesta judicial.

Además, en años recientes China ha registrado una acción judicial clara contra agresores: en mayo de 2025, tres personas condenadas por delitos sexuales contra menores fueron ejecutadas tras la aprobación de sus sentencias por parte de la Suprema Corte Popular, en un reflejo de la política punitiva actual.

Debate social y repercusiones

La medida ha sido recibida con aplausos por amplios sectores de la ciudadanía, que consideran insuficientes las penas tradicionales y demandan respuestas más contundentes ante los abusos infantiles. Redes sociales y grupos civiles han pedido incluso que este tipo de enfoques se adopten en otras jurisdicciones a nivel mundial, argumentando que los niños deben estar protegidos con el máximo rigor posible.

Sin embargo, expertos en derechos humanos han señalado que la aplicación de la pena de muerte en casos de abuso infantil suscita debates éticos y legales internacionales, especialmente en lo que respecta a los estándares de justicia y proporcionalidad. Organizaciones globales han alertado en el pasado sobre el uso de sanciones extremas en sistemas judiciales con preocupaciones más amplias sobre el debido proceso. (Nota: referencias de debates internacionales no específicas a este caso, pero representativas de la discusión global sobre pena de muerte y derechos humanos).

Hacia una legislación más amplia

Aunque la directriz actual se enfoca en el poder judicial, se ha informado que esta política forma parte de un enfoque más amplio del estado chino que combina campañas educativas, endurecimiento penal y mayor supervisión de actividades que puedan exponer a menores a riesgos, especialmente en entornos digitales. Las autoridades han identificado el uso de plataformas y redes sociales como un factor que facilita la comisión de estos delitos, lo cual también ha llevado a reformas legales complementarias en ámbitos cibernéticos y de protección infantil.

Mientras tanto, tanto dentro de China como a nivel internacional, la cuestión de cómo proteger de forma efectiva a los niños contra la violencia y los abusos sigue siendo un tema central en el debate público y legislativo.

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