
La detención del Andrés Mountbatten‑Windsor —hermano menor del Carlos III— el 19 de febrero de 2026 ha vuelto a poner en el centro mediático a la familia real británica. El arresto, realizado en su residencia de Norfolk bajo sospecha de mala conducta en el ejercicio de un cargo público relacionado con su pasado como enviado comercial en el caso del pederasta Jeffrey Epstein, coincide con diversas revelaciones que han alimentado el escrutinio sobre su vida y carácter.
En medio de esta controversia, han resurgido antiguas declaraciones atribuidas a Diana, Princess of Wales sobre su cuñado Andrés, descritas por el biógrafo Andrew Lownie en su libro sobre la Casa de York. Según ese relato, Lady Di caracterizaba al entonces príncipe Andrés como “muy, muy ruidoso y escandaloso”, resaltando rasgos de personalidad excesivos que, desde su perspectiva, no eran compatibles con su propio temperamento ni con lo que esperaba de un miembro de la familia real.
Además, Diana habría puesto en duda si “había algo que lo preocupaba”, insinuando que su comportamiento podría ocultar inseguridades más profundas. Los biógrafos citan que, más allá de los aspectos extrovertidos, Lady Di veía en Andrés a alguien que a menudo pasaba largas horas ante el televisor viendo caricaturas o videos, mostrando una personalidad que percibía como poco emprendedora y algo infantil para las responsabilidades habituales de la realeza.
Estas anécdotas sobre la percepción personal de Diana se han retomado en las últimas horas en medios y redes sociales como contexto adicional al arresto del expríncipe, más allá de los cargos actuales. Aunque se trata de recuerdos y descripciones subjetivas incluidos en obras biográficas —y no de declaraciones oficiales o verificables directamente de Diana— han ganado relevancia porque coinciden con una narrativa pública prolongada sobre el carácter y comportamiento de Andrés a lo largo de los años.