
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó este viernes su frustración por la postura de Irán en las negociaciones sobre su programa nuclear, aunque dejó claro que todavía no ha tomado una decisión definitiva respecto al uso de la fuerza.
“No me complace que no estén dispuestos a darnos lo que necesitamos. Así que no estoy entusiasmado”, declaró ante medios de comunicación, al referirse a las exigencias de Washington para limitar el enriquecimiento de uranio y establecer mayores controles internacionales.
Las declaraciones se producen un día después de la tercera ronda de conversaciones celebradas en Ginebra, bajo mediación de Omán, consideradas un intento clave para evitar una escalada militar y un posible conflicto regional. Aunque ambas partes han mantenido el diálogo, persisten diferencias sobre el alcance de las restricciones nucleares y el levantamiento de sanciones económicas.
En paralelo, el gobierno estadounidense recomendó que personal no esencial abandone su embajada en Israel, medida preventiva ante el riesgo de una eventual escalada en Medio Oriente.
Cuestionado directamente sobre una posible acción militar, el mandatario respondió que “aún no hemos tomado una decisión definitiva”, reiterando que todas las opciones siguen sobre la mesa.
El escenario mantiene en tensión a la comunidad internacional, que observa si la vía diplomática logra frenar el deterioro de las relaciones entre Washington y Teherán o si el desacuerdo podría derivar en un nuevo episodio de confrontación en una región ya marcada por conflictos prolongados.