
A un costado del kiosco, en la plaza principal de Cócorit, entre risas de niños y el ir y venir de familias, Teresa Valenzuela mantiene viva una tradición que ha construido con paciencia, creatividad y corazón.
Desde hace más de una década, año con año elabora cascarones de Pascua que llenan de color y alegría esta temporada.
Con colores muy vivos, los pequeños “huevitos” son decorados a mano, rellenos de confeti y pensados para que los niños vivan momentos de emoción.
A diferencia de opciones más elaboradas y costosas, Teresa apuesta por mantener precios accesibles, buscando que nadie se quede sin la experiencia de celebrar.
Además de los cascarones, su talento también se refleja en la elaboración de blusas bordadas y otras piezas textiles, como rebozos. Cada producto forma parte de un esfuerzo constante por salir adelante, combinando tradición, trabajo manual y cercanía con la comunidad.
La señora Teresa forma parte de la estancia “Edad de Oro”, en Esperanza, donde participa en actividades recreativas y culturales. A pesar de las limitaciones físicas que enfrenta junto a otros compañeros, ha encontrado en estas experiencias una forma de mantenerse activa, convivir y compartir momentos significativos, como su participación en desfiles cívicos.
Durante estos días, permanecerá en su espacio habitual, invitando a las familias a acercarse, apoyar el comercio local y, sobre todo, regalar a los más pequeños un instante de felicidad.
Sus cascarones, disponibles a precios accesibles, no solo contienen confeti, sino también una historia de esfuerzo, resiliencia y amor por las tradiciones que siguen dando vida a la comunidad.
A un costado del kiosco, en la plaza principal de #Cócorit, entre risas de niños y el ir y venir de familias, Teresa Valenzuela mantiene viva una tradición que ha construido con paciencia, creatividad y corazón. pic.twitter.com/zCVosdMrHd
— RTN Medios (@rtnmedios) April 5, 2026