
Aunque durante los últimos días se registró la muerte de algunas tortugas y peces en la Laguna del Náinari, donde se realiza el operativo de extracción del pez diablo, las bajas obedecen principalmente a la disminución del oxígeno disuelto y a las altas temperaturas del agua, que ya superan los 35 grados centígrados, informó el biólogo José Alfredo Bahena.
El especialista explicó que las tortugas localizadas sin vida desde el pasado fin de semana no pueden atribuirse directamente a las redes utilizadas durante el operativo, ya que las condiciones ambientales representan actualmente el principal factor de riesgo para la fauna acuática.
Agregó que el personal mantiene una supervisión constante de las redes para liberar de inmediato cualquier especie capturada de manera incidental, con el fin de reducir al mínimo las afectaciones.
Detalló que, aunque la tilapia presenta una mayor tolerancia a las altas temperaturas, especies como las tortugas, la lobina y otros peces son más vulnerables al estrés térmico y a la disminución del oxígeno disuelto. Advirtió que esta situación podría agravarse con la presencia de nubosidad y lluvias, debido a la reducción de la producción natural de oxígeno en el agua.
Indicó que hasta el momento se han retirado alrededor de 800 ejemplares de pez diablo, además de otras especies capturadas incidentalmente, una acción que ya comienza a reflejarse en una menor turbidez del agua.
Asimismo, señaló que la reducción de la población de peces de mayor tamaño permitirá disminuir la competencia por oxígeno y alimento, favoreciendo la supervivencia de organismos jóvenes y el desarrollo de nuevas generaciones de especies nativas.
Finalmente, el biólogo reconoció que el operativo implica riesgos inherentes para la fauna; sin embargo, aseguró que el objetivo es minimizar cualquier afectación mientras se controla la expansión del pez diablo, considerado una de las principales amenazas para el equilibrio del ecosistema.

