
La violencia generada por el crimen organizado continúa escalando en la Sierra Tarahumara. Cerca de 70 familias del poblado de Cinco Llagas, en el municipio de Guadalupe y Calvo, Chihuahua, han abandonado sus hogares tras una serie de ataques armados atribuidos a grupos delictivos que han sembrado el terror en la región.
De acuerdo con la Fiscalía General del Estado de Chihuahua, los habitantes han sido víctimas de agresiones con armas de fuego, el incendio de viviendas, la matanza de su ganado y, en un hecho que refleja la evolución de las tácticas criminales, ataques con drones utilizados para lanzar explosivos sobre zonas habitadas.
Las autoridades confirmaron que, hasta el momento, dos personas han perdido la vida a causa de estos bombardeos: una mujer y un menor de edad, quienes se encontraban dentro de sus viviendas cuando los artefactos explotaron.
La comunidad, ubicada en la zona conocida como El Triángulo Dorado, permanece prácticamente deshabitada luego de que decenas de familias decidieran huir para resguardar su vida, dejando atrás sus casas, pertenencias, animales y fuentes de sustento.
Ante esta situación, elementos del Ejército Mexicano, la Guardia Nacional y corporaciones estatales mantienen operativos en la región, mientras la Fiscalía continúa las investigaciones para identificar y detener a los responsables.
El caso vuelve a poner sobre la mesa la creciente utilización de drones con explosivos por parte del crimen organizado y evidencia el grave impacto humanitario que la disputa entre grupos delictivos sigue provocando en comunidades rurales del país.