
La planta de amoniaco de Topolobampo, Sinaloa, volvió a colocarse en el centro del debate político, ambiental y social de México después de que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aclarara que el proyecto no ha sido cancelado, pero que tampoco existe todavía una decisión definitiva sobre su futuro.
La declaración se produjo después de una nueva movilización de Greenpeace México y habitantes de Sinaloa en la Ciudad de México, quienes exigieron al Gobierno federal detener definitivamente la construcción de la instalación industrial de Gas y Petroquímica de Occidente (GPO), empresa vinculada al grupo suizo-alemán Proman.
«Se está trabajando en la zona, haciendo consultas a la población, trabajando, dialogando. La planta ya tiene un avance muy importante”, señaló.
Pero esta situación no significa que el proyecto se encuentre en una etapa inicial, por el contrario, la planta lleva años en construcción, cuenta con una autorización ambiental condicionada, ha sido objeto de consultas y litigios, y la propia Sheinbaum aseguró en junio que la obra estaba aproximadamente al 95 por ciento de avance.
La aclaración llegó después de las protestas realizadas por activistas de Greenpeace México y miembros del Colectivo «¡Aquí No!» en el Zócalo de la Ciudad de México para exigir la cancelación del proyecto impulsado por Grupo Proman, mediante Gas y Petroquímica de Occidente (GPO).
Sheinbaum explicó que existe un proceso de diálogo con las comunidades y que todavía se están revisando las condiciones relacionadas con el proyecto.