
Las autoridades de Brasil confirmaron que al menos 132 personas murieron durante una serie de redadas policiales en Río de Janeiro, consideradas las más letales en la historia reciente del país.
Los operativos, realizados en varias favelas de la ciudad, fueron parte de una megaoperación contra el crimen organizado y el narcotráfico, que involucró a miles de agentes de distintas corporaciones de seguridad.
De acuerdo con reportes oficiales, la mayoría de las muertes ocurrieron en enfrentamientos armados entre la policía y presuntos integrantes de organizaciones criminales. Sin embargo, organismos de derechos humanos denunciaron posibles ejecuciones extrajudiciales y uso excesivo de la fuerza, así como abusos cometidos contra civiles desarmados.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) se declaró “horrorizada” por la magnitud de la violencia y pidió al gobierno brasileño investigaciones rápidas, independientes y transparentes para esclarecer los hechos y sancionar cualquier violación a los derechos humanos.
Mientras tanto, el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva defendió los operativos, señalando que buscan restablecer el orden y combatir la presencia de grupos armados en zonas donde el Estado ha perdido control territorial.
Las redadas han provocado protestas y bloqueos en distintas zonas de Río, mientras familias de las víctimas exigen justicia y denuncian que la violencia estatal no resuelve el problema del narcotráfico, sino que lo agrava.