
Durante la cumbre del G20, líderes de la Unión Europea, Reino Unido, Canadá y Japón emitieron un comunicado conjunto en el que advierten que el borrador del plan de paz de 28 puntos promovido por EE.UU. y Rusia aún requiere “trabajo adicional” para que sea justo, duradero y no perjudique la integridad de Ucrania.
En su declaración, los mandatarios afirmaron que, aunque el documento incluye “elementos importantes” para lograr un acuerdo, hay preocupaciones fundamentales que no pueden ignorarse. Entre ellas destacan:
- El respeto absoluto a la integridad territorial de Ucrania: “las fronteras no deben cambiarse por la fuerza”, insisten los aliados.
- La limitación propuesta de las fuerzas armadas ucranianas, que para algunos podría debilitar la capacidad de Kiev para defenderse ante futuras agresiones.
Además, estos líderes exigen que Europa y Ucrania tengan una participación activa en las negociaciones, para evitar que un acuerdo sea decidido unilateralmente entre Washington y Moscú sin considerar los intereses y riesgos reales para Kiev.
En paralelo, se ha iniciado una ronda de consultas en Ginebra entre altos funcionarios ucranianos y representantes de Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Alemania. objetivo es que Ucrania presente su visión del acuerdo y negocie garantías más fuertes para su seguridad.
Por su parte, desde Europa se propone un “blindaje” para Ucrania, con garantías de seguridad creíbles que disuadan una nueva agresión y que permitan a Kiev mantener un ejército suficientemente robusto. También se plantea que los activos rusos congelados sean usados para la reconstrucción, pero con mayor control europeo, en lugar de un dominio exclusivo de EE.UU.
El plan incluye otros puntos polémicos. Según lo dado a conocer, contempla la limitación del ejército ucraniano a 600,000 efectivos, que Ucrania renuncie a unirse a la OTAN, y que parte del territorio actualmente controlado por Ucrania sea reconocido como ruso.
Ante estas críticas, el Departamento de Estado de EE.UU. defendió que el proyecto no es una “lista de deseos del Kremlin”, sino un marco serio de negociación. Además, fuentes diplomáticas indican que el presidente Donald Trump ha aclarado que la propuesta no es “su oferta final”.
La tensión es palpable: los líderes occidentales llaman a evitar un acuerdo que debilite a Ucrania, mientras que EE.UU. impulsa su hoja de ruta. El desenlace parece depender ahora de las negociaciones en Ginebra y de cómo se equilibren los intereses de las partes involucradas.