
Un multitudinario acto en el Zócalo capitalino reunió a más de 600 mil personas este 6 de diciembre, en un evento encabezado por la presidenta del país, Claudia Sheinbaum Pardo, para celebrar los siete años del movimiento de la Cuarta Transformación (4T).
Una convocatoria masiva y organizada
La concentración, que según autoridades partió desde primera hora, atrajo a simpatizantes provenientes de las 32 entidades del país y de las 16 alcaldías de la capital.
Para garantizar un desarrollo ordenado, se desplegó un operativo conjunto de seguridad y tránsito por parte de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) y áreas de gobierno capitalinas, lo que permitió que el evento concluyera con saldo blanco —sin incidentes ni desbordes — y con un ambiente de calma y convivencia.
¿Por qué tanta gente? Motivos de la movilización
El acto forma parte de la conmemoración del aniversario del inicio de 4T en 2018, considerado por seguidores como un momento de cambio político y social.
Además, el evento reunió a una diversidad de sectores: militantes de partidos, organizaciones sociales, sindicatos, así como ciudadanos comunes, lo que evidenció una base territorial amplia y una estructura de movilización aún vigente.
Un mensaje de respaldo y de continuidad política
Desde el templete, Sheinbaum afirmó que la concentración demuestra que el proyecto de la 4T mantiene vigencia y apoyo popular, y envió un mensaje claro a sus críticos: “el pueblo está con la transformación”.
El acto también incluyó la participación de gobernadores, legisladores, dirigentes políticos y representantes sociales, consolidando una imagen de unidad al interior del movimiento.
Lo que revela sobre la fuerza del movimiento
- La alta asistencia confirma que la capacidad de convocatoria de la 4T sigue siendo significativa, lo que le otorga al movimiento un respaldo tangible en la calle.
- La concurrencia de personas de todas las entidades del país sugiere que el apoyo no se limita a la capital, sino que el proyecto mantiene alcance nacional.
- El desarrollo ordenado —sin incidentes graves— proyecta una imagen de estabilidad, lo que puede ser leído como una señal de gobernabilidad y control político.