
A sus 70 años, Guadalupe cruza cada mes la frontera desde Arizona hacia Sonora con una sola misión: encontrar a su hijo, Gilman Llanlouy Agramon Tello, desaparecido desde el 2 de noviembre de 2020 en Magdalena de Kino.
Gilman tenía 35 años al momento de su desaparición, un hecho que cambió por completo la vida de su madre, quien desde entonces no ha dejado de buscarlo.
Con pico y pala en mano, Guadalupe se une a un grupo de alrededor de 50 madres que integran el colectivo Madres Buscadoras de Sonora, participando en jornadas de rastreo en distintos puntos del estado.
“Mi mayor miedo es irme de este mundo sin encontrarlo”, expresa.
A pesar del paso del tiempo, Guadalupe asegura que no se rendirá. Porque para ella, como para muchas otras, una madre nunca deja de buscar.
Información de J. Hiram González