
Ryan White, adolescente originario de Indiana, se convirtió en una de las figuras más relevantes en la lucha contra el estigma del VIH/SIDA tras ser diagnosticado con la enfermedad en diciembre de 1984, a los 13 años. El contagio ocurrió a través de un producto sanguíneo utilizado para el tratamiento de su hemofilia, previo a la implementación de controles estrictos en el suministro de sangre en Estados Unidos.
Tras su diagnóstico, White intentó reincorporarse a la escuela en Kokomo, Indiana, en 1985; sin embargo, autoridades escolares y parte de la comunidad se opusieron a su regreso por temor a la transmisión del virus. El caso generó atención nacional y obligó a autoridades sanitarias a reiterar que el VIH no se transmite por contacto casual. La disputa legal que siguió posicionó a White como un referente en la defensa de los derechos de las personas que viven con VIH.
Durante los años posteriores, White participó en múltiples actividades públicas acompañado de su madre, Jeanne White Ginder, con el objetivo de informar sobre la enfermedad y combatir la desinformación. Su situación atrajo el apoyo de organizaciones, especialistas y figuras públicas que destacaron la necesidad de eliminar el estigma y mejorar las políticas de atención.
Ryan White falleció el 8 de abril de 1990, a los 18 años, debido a complicaciones relacionadas con el SIDA. Meses después, el Congreso de Estados Unidos aprobó la Ryan White Comprehensive AIDS Resources Emergency (CARE) Act, legislación federal destinada a financiar atención médica y servicios para personas con VIH, especialmente aquellas sin acceso a recursos o seguro médico. La ley continúa vigente mediante reautorizaciones periódicas y se mantiene como uno de los pilares de la política pública estadounidense en materia de VIH/SIDA.