
El Museo del Louvre abrió sus puertas al público este miércoles por la mañana, por primera vez desde el robo ocurrido el pasado domingo, aunque la Galería de Apolo, donde se cometió el hurto, permanecerá cerrada «un cierto tiempo».
El robo involucró a cuatro ladrones que, utilizando una camioneta con montacargas, subieron hasta un balcón del primer piso, abrieron un boquete en el cristal de una puerta y fracturaron dos vitrinas. Se llevaron nueve joyas, aunque la corona de la emperatriz Eugenia de Montijo se perdió y resultó dañada durante la huida.
El presidente francés, Emmanuel Macron, pidió acelerar la implementación de medidas de seguridad en el museo, aunque la portavoz gubernamental, Maude Bregeon, recordó que «el riesgo cero no existe».
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, señaló que el sistema de alarma funcionó correctamente y que la policía llegó al museo tres minutos después de activarse la alerta. Sin embargo, tanto él como el ministro de Justicia, Gérard Darmanin, coincidieron en calificar el incidente como un fracaso, ya que los ladrones lograron llevarse el botín.
Las autoridades, apoyadas por la Oficina Central de Tráfico de Bienes Culturales, continúan recopilando pistas sobre los sospechosos y trabajando para recuperar las ocho joyas restantes.