
El gobierno de Estados Unidos pidió a México que las acciones en materia de seguridad fronteriza produzcan resultados concretos y verificables, y calificó como “inaceptable” cualquier progreso gradual frente a los desafíos compartidos, especialmente en la lucha contra el narcotráfico y el tráfico de fentanilo.
La exigencia fue expresada por la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de Estados Unidos, que aseguró que en los próximos compromisos bilaterales con México se requerirán avances tangibles para desmantelar redes narcoterroristas y reducir de manera real el tráfico de drogas, con el objetivo de proteger a las comunidades de ambos lados de la frontera.
Este pronunciamiento se dio después de una llamada telefónica entre el secretario de Relaciones Exteriores de México, Juan Ramón de la Fuente, y el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, en la que coincidieron en la importancia de la cooperación bilateral en seguridad, aunque Estados Unidos subrayó que los resultados hasta ahora no han sido suficientes.
Ambos gobiernos acordaron también convocar una reunión ministerial de seguridad en febrero en Washington D.C., con la intención de evaluar los avances alcanzados y definir futuras estrategias conjuntas para enfrentar el tráfico ilícito de fentanilo, armas y otros delitos transnacionales en la zona fronteriza.
La exigencia estadounidense marca un nuevo tono en la cooperación bilateral, donde ahora se pone énfasis en resultados medibles y verificables en lugar de avances graduales, lo que refleja la presión de Washington para tener una respuesta más contundente contra el crimen organizado en la frontera común.