
La noche del 16 de septiembre falleció Fernando Soto Munguía, conductor de la pipa de gas LP que explotó el pasado 10 de septiembre en el Puente de la Concordia, en Iztapalapa.
Fernando, de 34 años, permaneció varios días internado en el Hospital Magdalena de las Salinas, donde luchó por su vida tras sufrir quemaduras graves. Finalmente, su cuerpo no resistió más.
De acuerdo con testimonios de vecinos y versiones difundidas tras el accidente, Fernando habría intentado advertir a las personas para que se alejaran al percatarse del peligro inminente, un gesto que muchos recuerdan como un último acto de valor en medio del caos.
Más allá de su oficio como operador de pipa en la empresa Transportadora Silza, Fernando era padre de familia y principal sustento de su hogar. Sus seres queridos lo describen como un hombre trabajador, que pasaba largas jornadas en carretera con el único propósito de dar un mejor futuro a su esposa e hijos.
Su historia recuerda que detrás de cada tragedia hay nombres, rostros y familias. Que más allá de cifras o expedientes, existen vidas que merecen ser contadas con dignidad.