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«Frida Kahlo sin frontera»: los días de la artista entre el dolor y la creación

Más allá del mito y la fama internacional, Frida Kahlo vuelve a cobrar vida en una exposición que revela su lado más humano: el de la mujer que enfrentó el sufrimiento físico con arte, fuerza y humor.

La muestra Frida Kahlo sin frontera: su vida hospitalaria, curada por Cristina Kahlo, fotógrafa y sobrina nieta de la artista, reúne documentos y fotografías inéditas que retratan los años en que la pintora habitó los hospitales como si fueran su segundo hogar.

Yo siento que, con todos estos documentos, damos una pauta a que se abran otras investigaciones en torno a este acervo hasta ahora desconocido”, explica Cristina Kahlo.

Documentos que revelan su lucha

El archivo exhibido incluye informes médicos, diagnósticos, tratamientos y prescripciones de sus largas estancias en el American British Cowdray Hospital (ABC), donde pasó meses internada entre 1951 y 1953.
A través de cajas de luz, los visitantes pueden leer los registros que laten como si fueran páginas del cuerpo mismo de Frida.

Entre los materiales más impactantes destaca una carta de Matilde Calderón, hermana mayor de la pintora, quien narra el tormento de una operación:

“De repente Frida empieza a oler como a perro, es un olor horrible y tienen que volverla abrir y volverla a operar y ponerle el corsé.

El hospital como refugio y escenario

La exposición también rescata episodios de creación dentro del dolor.
Durante su convalecencia, Frida pintaba desde su cama, recibía visitas de Diego Rivera, quien incluso rentó la habitación contigua para acompañarla, y de comunidades indígenas como los huicholes, que compartían su música con ella.

Su habitación, recuerda Cristina Kahlo, se transformaba en un espacio lleno de libros, calaveras de azúcar y objetos personales, donde la artista seguía expresando su vitalidad pese a las limitaciones físicas.

Uno de los momentos más duros que registra el acervo fue la amputación de su pierna derecha en 1953, realizada por el doctor Juan Farril, cirugía que duró dos horas. Tras 17 días, Frida pidió salir al jardín del hospital, gesto que simboliza su irrenunciable deseo de libertad.

Una historia que aún inspira

Cristina Kahlo considera que estos documentos permiten entender la dimensión más íntima y resistente de la pintora:

“Es la historia olvidada que ahora se revela con luz propia… Frida está para hacer una película, la verdad.

La muestra “Frida Kahlo sin frontera” invita a mirar a la artista más allá del mito, a través de los muros donde su arte y su dolor se fundieron, transformando la adversidad en belleza.

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