
Noruega entró este viernes en una nueva etapa de su historia con la muerte del rey Harald V, quien falleció a los 89 años después de más de tres décadas al frente de la monarquía. El Palacio Real confirmó que el monarca murió pacíficamente a las 6:35 de la mañana del 28 de agosto de 2026, en el Hospital Universitario de Oslo, donde permanecía internado.
Con su fallecimiento terminó un reinado que comenzó el 17 de enero de 1991, tras la muerte de su padre, el rey Olav V. Harald permaneció en el trono durante aproximadamente 35 años, convirtiéndose en el monarca más longevo de Europa que se encontraba en ejercicio.
La sucesión, conforme al sistema constitucional noruego, se produjo de manera inmediata: su hijo, hasta entonces príncipe heredero Haakon Magnus, se convirtió en rey Haakon VIII.
Harald V había experimentado diversos problemas médicos durante los últimos años y había reducido progresivamente su actividad pública.
Entre sus antecedentes se encuentran una operación por cáncer de vejiga en 2003 y la colocación de un marcapasos en 2024. También había sufrido episodios de enfermedad que en distintas ocasiones obligaron a suspender o modificar su agenda oficial.
En sus últimos días permaneció hospitalizado en Oslo. La Casa Real no presentó su fallecimiento como resultado de un episodio repentino, sino que informó que murió pacíficamente en el centro médico.
Harald había dejado claro durante años que no contemplaba abdicar, pese a sus problemas de salud. El monarca había sostenido que su compromiso con Noruega era de por vida y que había asumido un juramento ante el Parlamento.