
La salida de prisión de Adán Salazar Zamorano, alias “Don Adán”, representa un nuevo capítulo en la historia de uno de los grupos criminales que durante décadas tuvo presencia en Sonora y Chihuahua y que estuvo vinculado con el Cártel de Sinaloa.
El dato que detonó la noticia es concreto: el Buró Federal de Prisiones de Estados Unidos (BOP) ya no registra a Salazar Zamorano bajo custodia. El registro no precisa el día exacto de su liberación, pero la actualización confirma que, a sus 81 años, ya dejó la prisión federal estadounidense donde cumplía su condena.
¿Quién es “Don Adán”?
Adán Salazar Zamorano es originario de Chínipas, Chihuahua, y comenzó a construir su estructura criminal desde finales de los años 80 y durante la década de 1990.
Junto con su hermano José Crispín Salazar Zamorano, desarrolló una organización conocida como Los Salazar, con operaciones principalmente en la región serrana de Chihuahua y posteriormente en distintos puntos de Sonora.
Las autoridades mexicanas lo identificaron durante años como uno de los lugartenientes de Joaquín “El Chapo” Guzmán y como uno de los operadores relevantes del Cártel de Sinaloa. La FGR señaló que Los Salazar llegaron a convertirse en una de las células vinculadas a esa organización.
Su importancia no era únicamente territorial. Reportes de autoridades y medios lo relacionaron con el tráfico de grandes cargamentos de cocaína y marihuana hacia Estados Unidos, mientras que Los Salazar fueron señalados también por ejercer influencia social y política en comunidades de la Sierra de Chihuahua.
Su caída comenzó en México
“Don Adán” fue detenido en febrero de 2011, en Querétaro. Después fue trasladado a instalaciones de la entonces SEIDO y permaneció durante años en cárceles federales mexicanas mientras enfrentaba distintos procesos y, paralelamente, avanzaba su procedimiento de extradición a Estados Unidos.
Estados Unidos lo reclamaba desde 2006, cuando una corte federal del Distrito Oeste de Texas, en El Paso, presentó cargos relacionados con asociación delictuosa y narcotráfico.
La acusación estadounidense señalaba específicamente una conspiración para poseer, con intención de distribuir, cinco o más kilogramos de cocaína.
Durante aproximadamente 12 años, Salazar Zamorano permaneció encarcelado en México mientras sus defensores interponían recursos para evitar o retrasar su entrega.
Finalmente, el 20 de agosto de 2023, la FGR concretó su extradición. Fue entregado a agentes estadounidenses en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y trasladado a Estados Unidos.