
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) adjudicó un contrato de 16.7 millones de dólares a la empresa Compliant Technologies LLC, de Kentucky, para adquirir 6 mil pares de guantes capaces de aplicar descargas eléctricas mediante contacto directo con la piel. La operación se concretó mediante un contrato sin licitación, y contempla además equipo complementario y servicios de apoyo durante seis meses.
La adquisición convierte a estos dispositivos en una nueva herramienta dentro del arsenal de control físico que ICE pretende utilizar durante arrestos, traslados de detenidos y situaciones de resistencia o control de multitudes. La agencia sostiene que su objetivo es disponer de una alternativa de menor letalidad frente a herramientas de fuerza más graves.
El dispositivo es conocido como G.L.O.V.E., acrónimo de Generated Low Output Voltage Emitter. A simple vista funciona como un guante convencional, pero incorpora un sistema que permite al agente activar una descarga eléctrica cuando entra en contacto directo con la piel de otra persona.
La compañía fabricante lo presenta como un dispositivo de “distracción” y “desescalada”, diseñado para generar una respuesta inmediata de la persona sometida y permitir que el agente controle una situación sin recurrir necesariamente a armas de mayor peligrosidad.
La administración estadounidense ha defendido esa característica. Tom Homan, responsable de la política fronteriza de la Casa Blanca, argumentó que los guantes podrían proporcionar a los agentes una opción intermedia en enfrentamientos y evitar el uso de fuerza potencialmente mortal, comparándolos con otras herramientas consideradas de menor letalidad, como las pistolas eléctricas Taser o el gas pimienta.