
El legendario campeón mexicano Julio César Chávez reveló recientemente una anécdota poco conocida de su carrera fuera del ring: durante la época en la que dominaba el boxeo internacional, el entonces empresario estadounidense Donald Trump intentó comprar su contrato para manejar su carrera profesional en Estados Unidos.
La historia fue relatada por el propio excampeón durante una conversación con el conductor y creador de contenido Adrián Marcelo, donde recordó los años en los que sus peleas se habían convertido en algunos de los eventos deportivos más importantes del boxeo mundial.
Chávez explicó que el interés surgió cuando el magnate organizaba grandes combates en sus hoteles y casinos, particularmente en Trump Plaza Hotel and Casino, en Atlantic City, un lugar que durante los años ochenta y noventa se convirtió en uno de los escenarios más importantes del boxeo profesional.
“Donald Trump quiso comprar mi contrato, imagínate… yo peleé en su hotel dos veces y él tenía mucho interés en llevar mi carrera”, relató Chávez durante la entrevista.
En ese momento, el boxeador mexicano se encontraba en la cima de su carrera. Sus combates generaban grandes ingresos en taquilla y transmisiones televisivas, lo que lo convertía en una de las figuras más rentables del deporte. Su popularidad en Estados Unidos era especialmente fuerte entre el público latino, lo que aumentaba aún más el atractivo comercial de sus peleas.
Sin embargo, el acuerdo nunca pudo concretarse debido al contrato que Chávez mantenía con el influyente promotor Don King, considerado durante décadas uno de los personajes más poderosos dentro de la industria del boxeo.
“Pero yo ya tenía un contrato con Don King, y él era muy fuerte; prácticamente era un contrato de por vida, y no se pudo hacer nada”, explicó el excampeón mexicano.
Durante su etapa como promotor dominante del boxeo, Don King organizó algunos de los combates más importantes de la historia y manejó la carrera de múltiples campeones mundiales, lo que hacía extremadamente difícil que los boxeadores bajo su control pudieran negociar con otros empresarios o promotores.
Chávez también reconoció la ironía que representa hoy aquel episodio, ya que actualmente mantiene una postura crítica hacia Donald Trump por diversas decisiones políticas tomadas durante su presidencia en Estados Unidos.