
El líder norcoreano aseguró que nunca entregará su arsenal nuclear y descartó cualquier acercamiento con Corea del Sur.
El líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, declaró que estaría dispuesto a reanudar conversaciones con Estados Unidos, siempre y cuando Donald Trump abandone su exigencia de desnuclearización.
En un discurso ante el Parlamento, citado por medios estatales, Kim afirmó:
“Si Estados Unidos descarta su obsesión delirante con la desnuclearización y realmente desea la coexistencia pacífica con nosotros, no hay razón para que no podamos reunirnos”.
El dirigente señaló además que mantiene “buenos recuerdos” de Donald Trump, con quien sostuvo tres encuentros durante su primer mandato, aunque el diálogo se interrumpió en 2019.
El punto de tensión: el arsenal nuclear
La principal diferencia entre ambos países ha sido la exigencia estadounidense de desnuclearización, condición que Corea del Norte rechaza tajantemente.
Kim advirtió que su nación “nunca renunciará a su armamento nuclear” y lanzó una advertencia:
“El mundo ya sabe lo que hace Estados Unidos después de obligar a un país a desarmarse”, en aparente referencia a Libia y la caída de Muamar Gadafi en 2011.
Sanciones internacionales y resistencia norcoreana
El líder norcoreano señaló que las sanciones de la ONU han tenido un efecto inesperado en su país:
“Fortalecerse, desarrollar resistencia y una capacidad de aguante que no pueden ser aplastadas por ninguna presión”.
Según Kim, estas medidas han impulsado a Corea del Norte a consolidar su capacidad de resistencia ante presiones externas.
Sin intención de diálogo con Corea del Sur
Respecto a Seúl, Kim fue tajante:
“No hay razón para reunirse con Corea del Sur”, descartando contactos con el presidente Lee Jae-myung, pese a los intentos de este por reducir la tensión en la península.