
La emotiva historia de Bailey Sellers, una joven estadounidense cuya vida quedó marcada por un gesto de amor póstumo, volvió a viralizarse en los últimos días. Su padre, fallecido en 2013 a causa de cáncer de páncreas, dejó preparado un arreglo muy especial: que Bailey recibiera un ramo de flores cada año en su cumpleaños, desde los 17 hasta los 21 años.
El último bouquet un ramo en tonos violetas llegó dos días antes de que cumpliera 21. Venía acompañado de una carta que aún hoy genera lágrimas entre quienes conocen su historia:
“Este es mi último mensaje de amor hasta que nos volvamos a encontrar. No quiero que derrames otra lágrima por mí”, escribió su padre.
Bailey explicó recientemente que conserva cada una de las notas que recibió y que, aunque ya no llegan más flores, continúa sintiendo una fuerte conexión con su papá. “Era mi mejor amigo, lo admiraba muchísimo”, dijo en una entrevista.
Su padre, Michael, también dejó recuerdos especiales para sus otros hijos: pañuelos bordados y cartas personalizadas para sus tres mayores, planeadas cuando ya sabía que no le quedaba mucho tiempo de vida.
Hoy, con 28 años, Bailey comparte cada aniversario de su cumpleaños cómo estos detalles la han acompañado en su proceso de duelo y en su vida adulta, recordando que el amor de un padre puede trascender incluso más allá de su muerte.