
Sanae Takaichi, primera mujer en dirigir Japón, no solo ha hecho historia en la política, sino que también ha conquistado a los amantes del automovilismo por su sencillez. Desde hace más de dos décadas, la mandataria conduce el mismo Toyota Supra 2.5GT Twin Turbo de 1991, un clásico japonés que sigue siendo su orgullo.
Lejos de los lujos y las caravanas oficiales, Takaichi mantiene su pasión por los autos clásicos y considera su Supra como un símbolo de constancia y autenticidad, reflejo de su personalidad y estilo de liderazgo.