
En 1984, una mujer identificada como A.B. protagonizó uno de los casos médicos más desconcertantes registrados. Sin presentar síntomas físicos, comenzó a escuchar una voz interna que le aseguraba que tenía un tumor cerebral. Lo más inquietante fue que la voz le indicó con precisión la ubicación del tumor y cómo debía ser intervenida quirúrgicamente.
Tras insistir durante meses, los médicos accedieron a realizarle estudios neurológicos. Para sorpresa del equipo médico, los exámenes confirmaron la presencia del tumor exactamente en el lugar señalado. La paciente fue operada con éxito y logró una recuperación completa.
Después de la cirugía, la mujer reportó que escuchó la voz por última vez, despidiéndose antes de desaparecer para siempre. El caso, documentado en literatura médica, abrió un intenso debate sobre la relación entre el cerebro, las alucinaciones y la capacidad del cuerpo para advertir enfermedades antes de que se manifiesten.