
A cuatro meses de la desaparición de Carlos Emilio Galván Valenzuela, vista por última vez en los baños del bar Terraza Valentinos en Mazatlán, su madre, Brenda Valenzuela, denunció públicamente lo que calificó como violencia institucional y abandono por parte de las autoridades.
A través de sus redes sociales, señaló que guardar silencio bajo el argumento de la prudencia es una forma de violencia, y acusó que se prioriza la imagen pública por encima de las personas. Aseguró que, tras cuatro meses, no existe una sola pista concreta, avances verificables ni una explicación clara sobre lo ocurrido con su hijo.
En sus publicaciones, cuestionó: “¿De verdad se puede celebrar el Carnaval encima de fosas, desapariciones y madres que siguen esperando?” y reclamó la falta de recursos, urgencia y transparencia en las investigaciones.
El pasado 2 de febrero, también denunció que las autoridades han optado por dilatar el proceso, fragmentar responsabilidades y sostener el caso en una aparente investigación sin resultados reales.
La familia continúa exigiendo respuestas y avances concretos en la búsqueda del joven.