
Gabriela Salazar, quien el pasado viernes fue separada de su hija de tres años en Ciudad Madero por orden judicial, denunció que se le ha condicionado información sobre el paradero y bienestar de la menor a cambio de retirar las denuncias por violencia familiar en contra de su expareja, Alejandro “Á”.
Durante una manifestación realizada en la Ciudad Judicial de Altamira, Salazar relató que al intentar comunicarse con el padre de la niña no obtuvo respuesta, salvo de un familiar que le exigió desistir de las denuncias y mantenerse en silencio para poder conocer cómo se encontraba la menor.
“Esta persona lo único que me contestó fue que desistiera de las denuncias, que por ahí podía empezar y que me callara y que ya no hiciera nada público, sólo así podría saber información de mi hija”, aseguró.
Denuncia irregularidades judiciales
La madre acusó que el juicio de pérdida de potestad se resolvió sin su conocimiento, por lo que responsabilizó a las autoridades del juzgado familiar de negligencia en el proceso. Asimismo, denunció haber sido víctima de revictimización a través de comentarios en redes sociales que cuestionan su permanencia en una relación violenta, lo cual explicó como parte de un vínculo traumático.
Salazar subrayó que su lucha ya no es personal, sino por recuperar a su hija y protegerla de lo que considera un riesgo inminente. Añadió que podrían existir otras posibles víctimas de su expareja y reiteró que busca visibilizar la situación que enfrentan muchas mujeres en circunstancias similares.
Aclaración sobre su estado de salud
Respecto al collarín cervical que ha portado en algunas protestas, explicó que le fue recetado por un traumatólogo debido a un esguince cervical, producto de una agresión que asegura haber sufrido el pasado viernes.
Finalmente, envió un mensaje a la comunidad:
“Les deseo de todo corazón que nunca les pase a ellos ni a ningún familiar o ser querido. Así sea hombre o mujer, nadie está exento de ser víctima de una relación abusiva”.