
Javier Octavio Reyes Romero, conocido como El Guile y hermano de la exdiputada federal Catalina Reyes Romero, fue asesinado durante una emboscada perpetrada por un grupo armado en la colonia Hoja de Maíz, en el municipio de Tierra Blanca, Veracruz.
De acuerdo con los reportes de autoridades locales, los atacantes dispararon contra Reyes Romero afuera de su domicilio y posteriormente se llevaron el cuerpo en la misma camioneta en la que llegaron.
Horas más tarde, el cadáver apareció dentro de bolsas negras sobre la autopista La Tinaja, en un hecho que ha generado conmoción en la región.
Reyes Romero trabajaba en la Comisión Federal de Electricidad (CFE), pero había sido señalado por presuntos vínculos con bandas dedicadas al robo de combustible.
En 2016, su hermano Octavio Ramón Reyes Romero desapareció en circunstancias relacionadas con el mismo fenómeno del huachicol; hasta la fecha sigue desaparecido.
Ese mismo año, la familia Reyes Romero estuvo marcada por otros hechos violentos: el asesinato de tres jóvenes, entre ellos un hijo de Octavio Ramón, y un operativo militar en la casa de la madre de la exlegisladora, por denuncias de venta de gasolina robada.
Matan a exalcalde de Chinameca
Entre sembradíos de maíz en la zona rural de Chinameca, Veracruz, fueron hallados los restos del exalcalde Lázaro Francisco Luria, quien había sido secuestrado días antes. El descubrimiento ocurrió la mañana del miércoles 6 de noviembre, cuando habitantes de la región alertaron a las autoridades sobre un cuerpo abandonado a un costado de la carretera que conecta a Chinameca con Oteapan. Al llegar, los elementos confirmaron que se trataba del exalcalde, cuyo cadáver presentaba señales de violencia extrema: el cuello estaba cercenado y había marcas claras de tortura.
De acuerdo con información recabada por personas cercanas a la víctima, los secuestradores habían exigido una fuerte suma de dinero para liberarlo, de momento, no se ha precisado si su familia interpuso una denuncia formal, pero trascendió que sí mantuvieron comunicación con los plagiarios, quienes pedían un monto imposible de cubrir. Luria llevaba varios días privado de la libertad antes de ser asesinado.
El crimen ha generado conmoción en la región, tanto por la brutalidad del hallazgo como por el papel público que desempeñó la víctima. Autoridades estatales y ministeriales ya investigan el secuestro y el asesinato para determinar quiénes participaron y qué motivó la agresión, mientras la comunidad exige resultados y mayor seguridad en la zona.
Con Información de Excelsior