
En el invierno de 2017, una pareja de exploradores de Ciudad de México emprendió una expedición de 10 días en la Sierra Tarahumara, Chihuahua, considerada una de las regiones más frías del país. Con amplia experiencia y equipo especializado, partieron con un plan detallado y comunicación constante con sus familias.
El último mensaje que enviaron fue el 10 de enero: “Llegamos al corazón de la sierra. Todo bien. Nos comunicaremos en dos días.” Después, sobrevino el silencio.
La búsqueda inició tras perderse la señal del GPS. Un helicóptero localizó su campamento intacto, con mochilas, provisiones y aparatos electrónicos en orden, pero sin rastro de agua ni vehículos.
Tres semanas después, los cuerpos fueron hallados en una grieta nevada, a 20 kilómetros del campamento, preservados por el intenso frío. Sin embargo, lo más inquietante fueron los objetos encontrados junto a ellos: un pasaporte sueco cubierto de escarcha, un cuchillo oxidado y el cráneo de una de las víctimas con un ojo arrancado.
Las autoridades concluyeron que la causa fue hipotermia, pero la desaparición de los vehículos y los objetos extraños mantuvieron el caso abierto.
Hasta hoy, el hecho permanece como un misterio sin resolver en la Sierra Tarahumara.