
En tan solo 10 meses de gestión, la administración de Clara Brugada al frente del Gobierno de la Ciudad de México acumula ya 188 animales muertos en los zoológicos capitalinos. Entre las especies fallecidas se encuentran mapaches electrocutados, teporingos, ajolotes —especies mexicanas en peligro de extinción— e incluso un jaguar.
La situación se agrava por la falta de rendición de cuentas y la persistencia de prácticas negligentes. A pesar de la creciente mortandad, Brugada ha mantenido como encargada de despacho de los zoológicos a María Adriana Fernández Ortega, funcionaria que también dirigió el Zoológico Los Coyotes durante el gobierno de Claudia Sheinbaum, periodo en el que murieron más de 232 animales.
En lugar de corregir el rumbo, la actual administración ha optado por cambiar el nombre de la dependencia —ahora “Centros de Conservación de la Vida Silvestre”— sin modificar el fondo: siguen las mismas prácticas y responsables.
La falta de un titular con verdadera experiencia en conservación levanta sospechas. Además, la muerte de cada animal implica el cobro de seguros, y tratándose de especies en peligro, las indemnizaciones son aún mayores. Esto ha generado cuestionamientos sobre si se trata de una falta de capacidad o de intereses políticos y económicos.
Actualmente, los zoológicos capitalinos alojan tres elefantes valuados en más de 6 millones de pesos cada uno, y un panda, el animal más costoso del sistema. La preocupación crece: ¿están esperando su muerte también?