
Durante los violentos enfrentamientos del pasado domingo, Karla Lorena Patiño Gutiérrez, oficial de la Guardia Civil de Michoacán, perdió la vida cumpliendo con su deber. Su partida deja un vacío imposible de llenar en su familia, sus compañeros y la comunidad que protegía.
Karla Lorena era madre de tres hijas de 12, 8 y 6 años, quienes ahora deberán enfrentar la vida sin el abrazo de su madre. Sus colegas la recuerdan como una mujer valiente, entregada y de corazón inmenso, que ponía la seguridad de los demás por encima de la propia.

Aun en su partida, su generosidad brilló: donó sus órganos, salvando vidas y dejando un legado de esperanza y humanidad. La Secretaría de Seguridad Pública de Michoacán se comprometió a apoyar a sus hijas en su educación y bienestar, asegurando que el ejemplo de su madre siga vivo en ellas.
Karla Lorena Patiño Gutiérrez no solo será recordada como una oficial ejemplar, sino como una madre, una amiga y un ser humano cuyo sacrificio y bondad tocó la vida de muchos.