
La Huniak Music Academy, ubicada en Teherán y dirigida por Hamidreza Afarideh, fue destruida el pasado 23 de marzo tras un ataque aéreo con drones atribuido a Estados Unidos.
El espacio, donde más de 250 alumnos aprendían música tradicional y moderna, funcionaba también como un refugio comunitario y cultural. El ataque arrasó con instrumentos, equipo y años de trabajo.
Entre los escombros, Afarideh decidió tocar una última canción, convencido de que “su último sonido debía ser el de la música, no de bombas y misiles”, gesto que se convirtió en símbolo de resistencia cultural.
El hecho dejó además a profesores y personal sin empleo, y a decenas de estudiantes sin un espacio formativo que consideraban su segundo hogar.
A pesar de la devastación, la comunidad musical de Teherán busca mantener viva la enseñanza y preservar el arte, reafirmando que la música puede persistir incluso en medio del conflicto.
La Huniak Music Academy, ubicada en #Teherán y dirigida por Hamidreza Afarideh, fue destruida el pasado 23 de marzo tras un ataque aéreo con drones atribuido a #EstadosUnidos. pic.twitter.com/wzZ8qoz1wq
— RTN Medios (@rtnmedios) April 9, 2026