
A casi tres décadas de un accidente aéreo ocurrido en las alturas del Pico de Orizaba, los restos de la aeronave continúan asociados a una de las zonas más extremas de la montaña más alta de México.
El accidente ocurrió el 23 de julio de 1998, cuando un Short SC.7 Skyvan 3-100 de la Fuerza Aérea Mexicana, identificado como XC-UTQ y TP-214, realizaba un vuelo de enlace entre Ciudad de México y Tuxtla Gutiérrez con cuatro personas a bordo. La aeronave terminó impactándose contra la ladera del Citlaltépetl. Los cuatro ocupantes murieron.
De acuerdo con los registros especializados de accidentes aeronáuticos, el avión se encontraba aproximadamente a 18 mil 200 pies de altitud, equivalentes a unos 5 mil 547 metros sobre el nivel del mar, cuando se produjo el impacto. El sitio del accidente se localizó en una zona de montaña extremadamente elevada y de difícil acceso.
La investigación registrada sobre el accidente señala como causa probable un vuelo controlado contra el terreno, después de que la tripulación no siguiera la altitud mínima de seguridad establecida para esa zona. En la ruta V22, la altitud mínima era de 16 mil pies, pero en el sector del Pico de Orizaba aumentaba hasta 21 mil pies, debido precisamente a la presencia de la montaña. También se documentó que, aunque las condiciones generales de visibilidad eran buenas, podía existir neblina alrededor de la cumbre.
El lugar donde quedaron los restos se encuentra en uno de los sectores más inhóspitos del volcán. El Citlaltépetl alcanza los 5 mil 610 metros sobre el nivel del mar, de acuerdo con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, y forma parte del Parque Nacional Pico de Orizaba.
La altitud es uno de los principales obstáculos para cualquier operación de recuperación. A más de cinco mil metros, los rescatistas deben enfrentarse a temperaturas extremas, hielo, nieve, fuertes pendientes y una reducción considerable del oxígeno disponible. La propia Coordinación Nacional de Protección Civil ha señalado, en operaciones realizadas anteriormente en esta montaña, que los rescates por encima de los cinco mil metros y con pendientes superiores a 70 grados requieren equipo altamente especializado y condiciones meteorológicas favorables.