
Autoridades municipales de Querétaro intervinieron una fiesta clandestina realizada en la colonia San Pedrito Peñuelas, donde fueron encontradas cerca de 300 personas, de las cuales al menos 200 eran menores de edad.
El operativo se realizó luego de reportes ciudadanos relacionados con ruido excesivo y posibles irregularidades dentro del evento. Al ingresar al inmueble, corporaciones de seguridad y autoridades municipales detectaron una gran concentración de jóvenes y presunto consumo de bebidas alcohólicas.
Tras la intervención, el evento fue suspendido y comenzaron investigaciones para determinar responsabilidades de los organizadores, posibles violaciones administrativas y la eventual venta de alcohol a menores.
El caso generó amplio debate en redes sociales sobre la seguridad en fiestas clandestinas y la supervisión de eventos masivos organizados para adolescentes.