
El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus Navarro, anunció una investigación sobre la actuación de los elementos policiales que intervinieron en la manifestación por la calidad del agua realizada el domingo 11 de octubre en Guadalajara, la cual terminó con enfrentamientos, decenas de personas lesionadas y 39 detenidos.
La movilización reunió a miles de personas que marcharon desde la glorieta de La Minerva hasta Casa Jalisco para exigir soluciones a los problemas de agua turbia y con malos olores que habitantes de la zona metropolitana han denunciado en sus hogares.
De acuerdo con el balance oficial, 59 personas resultaron lesionadas: 28 policías y 31 civiles. Entre los uniformados, dos fueron reportados en estado grave: uno sufrió fracturas en el cráneo, el pómulo y la nariz, mientras que otro perdió un dedo tras ser golpeado con un tubo con filo.
Los incidentes se intensificaron frente a Casa Jalisco, donde policías utilizaron gases lacrimógenos y chorros de agua a presión para dispersar a los manifestantes. El Gobierno estatal atribuyó los disturbios a un grupo de choque que presuntamente agredió a los agentes con piedras, tubos y otros objetos. Sin embargo, participantes y familiares de detenidos denunciaron posibles abusos policiales y arrestos arbitrarios.
Ante la controversia, Lemus informó que solicitó revisar las grabaciones de los hechos y analizar individualmente las detenciones para determinar si hubo excesos en el uso de la fuerza y, de ser así, sancionar a los responsables.