
La Universidad Veracruzana (UV) atraviesa una de sus mayores crisis sociales y académicas de los últimos años. Diversas facultades permanecen en paro o tomadas por estudiantes, en medio de la indignación y el dolor por las inundaciones del pasado 10 de octubre, que dejaron 37 personas fallecidas, entre ellas Diana Jael Cuervo Santos, estudiante universitaria que perdió la vida al ser arrastrada por la corriente en la zona de Coatepec.
Desde mediados de octubre, alumnos de la Ex Unidad Académica de Humanidades —donde se agrupan las facultades de Antropología, Filosofía, Historia, Idiomas y Letras Españolas— mantienen una toma indefinida de las instalaciones, como protesta ante lo que consideran una falta de respuesta institucional ante la tragedia.
A la par, la Facultad de Psicología y otras dependencias académicas de Xalapa han declarado paros administrativos y académicos, mientras que colectivos estudiantiles en otras regiones del estado —como Veracruz, Poza Rica y Orizaba— han manifestado su respaldo al movimiento.
Los universitarios demandan justicia para Diana Jael y para las demás víctimas de las lluvias torrenciales, así como una investigación exhaustiva que determine si existió negligencia por parte de autoridades estatales y universitarias.
Además, exigen:
- Reubicación inmediata de las facultades que se encuentran en zonas de riesgo, principalmente aquellas ubicadas cerca de cauces y barrancas.
- Protocolos efectivos de emergencia ante desastres naturales, con rutas seguras de evacuación y coordinación con Protección Civil.
- Apoyo psicológico, académico y económico para los estudiantes y familias afectadas por las pérdidas materiales y emocionales.
Durante las últimas semanas, los paros se han extendido debido a que los manifestantes consideran que las autoridades universitarias no han mostrado voluntad real de diálogo. Según los estudiantes, la decisión de retomar clases virtuales durante las negociaciones fue interpretada como una maniobra para debilitar el movimiento, lo que derivó en un endurecimiento de las protestas.
“No podemos volver a clases cuando hay compañeros sin casa, sin transporte y sin apoyo emocional. No se trata solo de una tragedia natural, sino de una falta de responsabilidad institucional”, expresó una vocera del colectivo “Humanidades en Resistencia”.
En redes sociales, el movimiento ha ganado fuerza bajo el hashtag #JusticiaParaDianaJael, con mensajes de solidaridad de comunidades universitarias de todo el país. Docentes y sindicatos de la UV también han pedido a las autoridades responder con empatía y soluciones concretas, y no con sanciones o amenazas de suspensión académica.
La crisis se agrava por la situación general en el estado: miles de personas continúan damnificadas en municipios como Poza Rica, Misantla y Coatzacoalcos, donde las lluvias y deslaves han destruido caminos, escuelas y viviendas. Según Protección Civil de Veracruz, más de 70 planteles educativos presentan daños estructurales, y muchos siguen sin clases presenciales.
La Universidad Veracruzana, en un comunicado reciente, reconoció la gravedad de la situación y aseguró estar trabajando en un plan de atención integral, que incluye apoyo psicológico, evaluación de infraestructura y coordinación con autoridades estatales, aunque no detalló plazos ni acciones específicas.
Mientras tanto, las tomas y paros continúan en al menos cinco facultades de Xalapa, con asambleas diarias y campamentos instalados dentro del campus. Los estudiantes han anunciado que no levantarán la protesta hasta que se cumplan sus exigencias de justicia y seguridad.